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lunes, 17 de agosto de 2015

El QUECHUA como marca de un país

Si bien es cierto el quechua no se habla en las ciudades como Perú, Bolivia, en su mayoría se habla el castellano -exceptuando Bolivia-, pero me da mucha alegria saber y leer en redes sociales que la mayoria de programas y proyectos que se realizan en el Perú son proyectos que tienen un nombre en Quechua tales como Rimay Perú (Habla Perú), Kallpa Perú (Fuerza Perú) Inkapower (Poder Inca). Entonces quiere decir esto que cada ves somos mas conscientes de que debemos revalorar nuestra cultura, nuestros orígenes como cultura milenaria.

No solo los proyectos auspiciados por el gobierno tienen el nombre en Quechua sino también, cada vez puedo leer mas paginas de facebook con nombres y titulares en Quechua, lo cual me llena de emoción, saber que puedo reconocer algo que realmente me pertenece y que es un idioma.
Creo que es muy importante saber quienes somos, así que tenemos que empezar a reconocernos por nuestra forma de hablar, por nuestro respeto mutuo, por las costumbres que nos unen, no importa si eres de la sierra, o si eres de la costa, si queremos seguir adelante debemos de valorar nuestra forma de vivir, nuestra forma de pensar. Todo esto podría contribuir en mejorar nuestra sociedad.
Valoremos y reencontremos nuestra cultura y nuestra identidad para luego poder avanzar con éxito.

Nosotros, en aquella colonia, nos apropiamos de las más espectaculares y las más obvias entre las características de nuestro patrono blanco, que eran, por supuesto, las peores. Aun conservando la identidad de nuestra raza, nos adherimos rápidamente a aquellas características cuyo soporte era más gratificante, y menos dificultoso su mantenimiento. En consecuencia, no éramos superiores pero sí presuntuosos, no éramos aristócratas pero sí teníamos conciencia de clase; creíamos que autoridad equivalía a crueldad con nuestros inferiores y que educación significaba ir a la escuela. Confundíamos la violencia con la pasión, la indolencia con el ocio, y asimilábamos la imprudencia a la libertad. Criábamos a nuestros hijos y cultivábamos nuestras propiedades; dejábamos que los hijos crecieran y las propiedades prosperasen. Nuestra virilidad la determinaban las adquisiciones; nuestra feminidad, las resignaciones.
Toni Morrison

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